La Dinastía Abbásida y la instauración de la ideología del Hadiz (1)

En la etapa de la dinastía omeya el Hadiz o los relatos eran principalmente una herramienta de propaganda política, hadices que hablen bien de los califas omeyas, de sus logros y su gloria y profecías inventadas para enaltecer su estatus ante la opinión pública musulmana, también hadices que condenen los opositores, como el hecho de que una de las súplicas que instauraron los omeyas en los sermones de los viernes es maldecir a Alí Ibn Abi Talib, al que llamaban Abu Turab (Una expresión despectiva que significa el de la tierra, haciendo alusión a un estado de bajeza). Recordemos que Alí era del clan Hachimita, era primo del Profeta y sobrino de Hamza, que tanto en las batallas de Badr como Uhud, entre otras, muchos familiares de Muawiyah Ibn Abi Sufyán [Fundador de la dinastía omeya] murieron de manos de Alí en el campo de batalla, entre ellos estaba el hermano de Muawiyah, su abuelo por parte de madre, primos…

 

Esta costumbre duraría hasta el califato de Omar Ibn Abdelaziz, uno de los últimos califas omeyas de oriente antes del golpe de estado de los Abbásidas, que prohibió que se insulte y maldiga a Alí. Lo logró sólo parcialmente ya que en el levante se siguió maldiciendo a Alí incluso durante un breve periodo después de la caída de los omeyas, al punto de considerar la maldición e insulto de Alí como parte de la liturgia del viernes, algunos decían que la oración del viernes no es válida si no se maldice a Abu Turab.

 

Los hadices recogían también creencias populares locales, supersticiones y costumbres árabes principalmente (en la etapa omeya inicial). Tenían por otro lado, una gran carga de influencia cultural judía, puesto que los judíos árabes eran la potencia cultural del momento en la península e Iraq.

 

Pero, hasta ese momento los relatos no estaban consagrados, es decir, no eran considerados relatos sagrados, sino meras historias o relatos, que entretenían a muchos, maravillaban a otros, convencían a unos, y molestaban a otros. Pero tenían un efecto generacional de una maquinaria de difusión que buscaba que los musulmanes se olvidaran de los atropellos y la brutalidad de la tiranía omeya y su despotismo.

 

Mientras, en una parte de la oposición, sobre todo la que se organizaba en las tierras persas de Jorasán, también se recurría a los relatos como arma política. De hecho, en Jorasán se incluía en los hadices mitos muy conocidos, mitos tan antiguos como un salvador que llegue y acabe con tanta injusticia y que diera esperanzas a la gente, es en este contexto cuando nacen los relatos relacionados con el Mahdi, por eso ِAbu Yafar Al-mansur llamó a su hijo Muhammad Almahdi. Y debido a que los Abbásidas usaban el estandarte de la familia del Profeta, se presentaban ante la opinión pública como los vengadores por lo que los omeyas le hicieron a la descendencia del Profeta y salvadores del legado profético destruido por los omeyas e instauradores de la justicia en el mundo.

 

La transición de los Abbásidas fue de una brutalidad tal que superaron con creces a sus predecesores omeyas. Arrasaron con todo lo que tuviera relación con el clan omeya, aniquilaron a niños, hombres, mujeres sin distinguir entre culpables o inocentes. Algunas crónicas narran cómo los ejércitos jorasanos festejaban sus victorias en las mezquitas, donde ejecutaron a todos los miembros del clan omeya, niños incluidos y los cubrían con alfombras sobre las que se emborrachaban para celebrar la victoria en las mismas mezquitas donde los ejecutaron.

 

Abu Yafar Al-mansur, imitando a imperios como el persa o el bizantino, quería crear un cuerpo clerical que sirviera al nuevo imperio y pudiera tener así control sobre las poblaciones musulmanas. Quería consagrar libros, dogmas, estructuras sacerdotales, en definitiva una institución religiosa organizada con influencia sobre la población que sirviera a sus propósitos e hiciera de su dinastía una dinastía sagrada. Encontró en la figura de los hadicistas la mejor herramienta para su propósito, ya que estos hacían llegar su voz a mucha gente y tenían mucha influencia sobre la opinión pública.

 

Ordenó y financió a Ibn Ishaaq que escribiera una biografía del Profeta auspiciada por él, que evidentemente tenía que cuadrar en la figura del Califa.

Ordenó a Malik Ibn Anas que escribiera un libro que recogiera hadices y sentencias, pero que evitara la filosofía de justicia de Omar Ibn Al-jattab y que destacara a Abdullah Ibn Abbás, tal como recoge Ibn Kazir en su obra (El principio y el fin).

 

Malik respondió a su llamada y escribió Al-muwatta’. La intención de Yafar Al-mansur es convertir ese libro en una especie de canon sagrado, pero eso no funcionó en su gobierno, Al-muwatta’ conseguiría algo parecido a ese estatus siglos después.
Y así hizo con muchos otros autores, hadicistas, y eruditos. Organizó el nuevo formato de los sermones, las súplicas a la nueva dinastía, recompensar con oro y otras recompensas a todos los que traigan hadices que ensalcen la nueva dinastía Abbásida, al punto de convertir la profesión de hadicista en una profesión lucrativa si era de agrado del poder, al igual que la profesión de poeta.

 

No todos respondieron a la llamada del poder. Algunos eruditos independientes que sufrieron la opresión omeya y estaban contra el movimiento hadicista como Abu Hanifa Anu’mán rechazó la propuesta de Yafar Al-mansur para ser juez de la dinastía Abbásida. La fijación de Yafar Al-mansur en Abu Hanifa era debido a que Abu Hanifa era muy querido por el movimiento político shia, que era inicialmente la gran base de apoyo social de los Abbásidas (en esta etapa las teorías teológica del imamato aún no habían nacido, el shiismo seguía siendo un movimiento meramente político), y la razón de que era querido Abu Hanifa por este colectivo era debido a su postura respecto a la legitimidad de Alí frente a la sublevación y traición de Muawiyah. La postura de Abu Hanifa en relación a la nueva dinastía era de rechazo a causa de sus injusticias, así que Yafar Al-mansur lo encarceló y luego lo envenenó y murió. La muerte vil de Abu Hanifa iba a inspirar un movimiento que más adelante daría lugar a otros movimientos entre los que destaca el mutazilismo.

 

Lo siguiente que hizo tras asesinar a Abu Hanifa fue ofrecer el mismo puesto a sus discípulos que eran Abu Yusuf y Muhammad Ibn Hassan Ashaibani, que traicionaron a su maestro y se vendieron al poder y se convirtieron en jueces corrompidos por el poder Abbásida. Ambos abandonan la escuela de su maestro y abrazaron la escuela hadicista, de hecho Ashaibani es uno de los escribas de Al-muwatta`del Imam Malik. Además, lo que llamamos la escuela Hanafi, no tiene nada que ver con Abu Hanifa, sino que en realidad es la escuela de sus discípulos Abu Yusuf y Ashaibani. Al lograr que estos discípulos de Abu Hanifa fueran jueces de la dinastía Abbásida, Yafar Al-mansur consiguió con ello un golpe de efecto muy importante que le ayudó a impulsar su proyecto de instaurar un imperio sagrado teocrático.

 

Justo cuando muere Abu Hanifa nace Muhammad Ibn Idrisi Ashafi’i. Ashafi’i logrará algo que hasta entonces no se había logrado de forma eficaz y es fusionar el Hadiz con el Profeta. Es decir que el hadiz sea en sí mismo la tradición del Profeta, por lo tanto todos los hadices del profeta pasarán de ser relatos que pudieran ser atribuidos al Profeta de formar certera o falsa a ser relatos sagrados considerados de origen revelado por Dios como el propio Corán, hasta el punto de llegar a abrogar a este y todo ello lo llamó Sunnah.

 

Culminaremos en el siguiente capítulo, la breve interrupción de este proceso por parte del movimiento antihadicista, es decir, sobre todo los mutazilíes, que hasta ese momento eran la oposición de la dinastía Abbásida. Esto afectaría a la etapa del gobierno de los califas Almamuun hasta Al-waziq.

 

Fuentes:

Tarij Atabari
Al-muntathim
Al-bidaia wa Annihaia
….

0 responses on "La Dinastía Abbásida y la instauración de la ideología del Hadiz (1)"

Leave a Message

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Estimad@ visitante, ayúdanos a mantener y desarrollar la plataforma de ITEI. Queremos seguir desarrollando nuestro proyecto publicando cursos gratuitos, material didáctico y académico de  calidad y con el máximo rigor, traducir textos de autores musulmanes relevantes, subtitular programas y reportajes del árabe al español, elaborar vídeos explicativos exclusivos, y mucho más…

Si crees que merecemos de tu apoyo, suscríbete mensualmente por lo que te cuestan dos cafés y accede a todo el contenido del portal sin límites. Nosotros te lo agradecemos enormemente. ¡Gracias!

Suscribirse

Autor
Houssain

Houssain Labrass

profesor
Director del Instituto Teológico de Estudios Islámicos (ITEI)
ITEI © Instituto Teológico de Estudios Islámicos.2020