La aleya del ayuno ¿Y para aquellos que pudiendo, no ayunen…?

Cada año, cuando llega el mes de Ramadán, se repiten casi siempre las mismas preguntas. Una de estas preguntas más recurrentes es sobre la aleya 184 de la Azora 2, que según traducen muchos en base a las exégesis tradicionales, dice así:

Días contados. Y quien de vosotros esté enfermo o de viaje, un número igual de días. Y los que, pudiendo, no ayunen podrán redimirse dando de comer a un necesitado. Y, si uno hace el bien espontáneamente, tanto mejor para él. Pero os conviene más ayunar. Si supierais… (184)

Bien. Según han entendido muchos, la prescripción del ayuno contiene o contenía esta licencia para aquellos,, que pudiendo ayunar, deciden no hacerlo y a cambio deben alimentar a un necesitado. Los que tradicionalmente la entendieron así, se dieron cuenta de la contradicción. Y es que, la prescripción no se anula por una capacidad sino por una imposibilidad. De ahí que la aleya establece que aquél está enfermo o esté de viaje, recupera los días de ayuno en otro momento donde puede volver a tener capacidad, es decir, una licencia que aborda la temporalidad de la indisposición, ya sea, el estar enfermo o el estar de viaje, ambas circunstancia son temporales, por ello se pospone el cumplimiento del ayuno para otro momento.

Muchos autores de la tradición resolvieron la contradicción apuntándose a la teoría de la derogación. Así que, anularon esta aleya por la aleya siguiente donde según la traducción dice:

Es el mes de Ramadán, en que fue revelado el Corán como guía para la gente y como pruebas claras de la guía y el discernimiento. Y quien de vosotros esté presente ese mes, que ayune en él. Y quien esté enfermo o de viaje, un número igual de días en otro momento. Dios quiere hacéroslo fácil y no difícil. ¡Completad el número señalado de días y ensalzad a Dios por haberos guiado! Quizás, así seáis agradecidos.

Así que, para resolver la licencia de la aleya anterior con la orden de la aleya siguiente, es decir, «Y quien de vosotros esté presente ese mes, que ayune en él»,  la opción de la tradición fue la abrogación. En cambio, otros autores contemporáneos, que aciertan al no aceptar la teoría de la abrogación,afirmando que el Corán es un libro Muhkam, totalmente coherente, no obstante, se equivocan al afirmar que la aleya da licencia a quien pudiendo ayunar y decide no hacerlo, pues esto conlleva a una contradicción entre la aleya anterior y la siguiente.

El problema tanto de los unos como de los otros, es que cayeron en una especie de lectura popular de las aleyas y se han saltado los requisitos de la precisión que requiere la lectura del lenguaje coránico.

En primer lugar, debemos retornar a la aleya anterior a la 184, es decir, la 183, donde según la traducción dice:

¡Creyentes!; Se os ha prescrito el ayuno, al igual que se prescribió a los que os precedieron. Quizás, así, tengáis conciencia de Dios.

¿De qué ayuno nos habla esta aleya? Pues, de cualquier ayuno, debido a que esta aleya engloba a todas las prescripciones del ayuno en el Corán, no sólo el ayuno del mes del Ramadán, sino también los demás ayunos, como los dos meses que se prescriben en la Azora de las mujeres (4) aleya 92, o los tres días que se prescriben en el caso de la aleya 196 de la Azora 2. En todos ellos son días contados, es decir, tres días, un mes y dos meses. Y que en todos estos casos, cuando hay un impedimento temporal como puede ser el estar de viaje o enfermo, entonces se recuperan igual de días en otro momento. Y de eso va la aleya 184. Mientras que en la aleya 185, aquí hablaríamos de un ayuno concreto, es decir, el del mes de Ramadán, por eso se repite la licencia específica de este mes, reafirmando así la afirmación de la regla general anunciada en la aleya anterior y no siendo una redundancia sino una aclaración o demostración.

Ahora, vayamos a la aleya en cuestión, o siendo más concretos, al verbo en cuestión. Observamos que el verbo está conjugado de la siguiente manera. «iutiiquuna-hu«, llevando un sufijo final «hu» refiriéndose al determinante «lo», que según esta traducción sería «Lo pueden».

Pero el verbo no significa «poder con», «ser capaz de», tal como muchos lo han entendido, ya que erróneamente se ha atribuido esta conjugación al verbo «Taaqa» طاق, que sí significa «poder con» o «ser capaz de», pero, de ser el verbo «Taaqa» le corresponde la forma presente «iatuuqu»  يَطوق, pero la aleya contiene la forma presente  «iutiiqu» يُطيق, es decir la forma maksura con «ia». Eso significa, que la raíz no es trilítera en este caso, sino tetralítera. Y en el Corán hay un fenómeno que ocurre siempre con este tipo de verbos trilíteros como «dthaaqa» ذَاق  cuya forma presente es «iadthuuqu» يَذوقُ, y significa saborear. Cuando a esto verbos se le añade a su raíz la Hamza del taksir (‘a), se quedaría en el caso del verbo saborear así «‘adthaaqa» أذاق, «iudthiiqu» يذيق. ¿Qué sucede cuando un verbo trilítero se le añade la Hamza del Taksiir? Pues que transforma el sentido y el significado del verbo. Son tres tipos de transformación que sufre el verbo ante este fenómeno, el primero invierte la transitividad del verbo, es decir, si el verbo aceptaba complemento directo cuando se le añade el Hamza del Taksir ya no lo acepta, el segundo y es el caso del verbo del ejemplo, e decir, saborear, invierte el sujeto en el que recae la acción, es decir, en vez de yo saboreo, yo hago saborear a otro. Y el tercer efecto y es el que afecta al verbo de la aleya que estamos tratando, es que invierte el sentido del significado, es decir, significa lo opuesto. En vez de «poder con» pasa a «no poder con».

Por lo tanto, tal como está el verbo conjugado en la aleya es imposible que provenga de la raíz «Taaqa» sino que proviene de la raíz «‘Ataaqa«. Y si el primer verbo significa «ser capaz de…» o «poder con…» es, por lo tanto, imposible que la segunda forma signifique lo mismo sino el sentido opuesto, y esto es debido a que la norma lingüística nos dice que si que si cambia la construcción morfológica, cambia necesariamente la carga semántica, por lo tanto cambia el significado, y esto se aplica en el texto coránico más que en ningún otro texto, debido a su extrema precisión.

Por consiguiente, la aleya 184 no está diciendo aquellos que pudiendo ayunar, sino aquellos que no son capaces de ayunar, no de forma temporal sino de forma permanente, ya sea porque la enfermedad es crónica, por una edad avanzada, u otras causas no temporales o que son permanentes. Entonces, es en ese caso cuando deben alimentar un necesitado.

Y este sentido explica la tercera opción, es decir, cuando no se está de viaje ni la enfermedad es temporal, es decir, se trata del caso en el que el ayuno no se puede recuperar en otros días porque la circunstancia que se da es permanente. Y de este modo no solo no existe ningún tipo de contradicción, ni abrogación de ninguna clase, sino que el sentido de las aleyas queda completo.

Y Dios sabe más.

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Autor
Houssain

Houssain Labrass

profesor
Director del Instituto Teológico de Estudios Islámicos (ITEI)
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